La Religión Yoruba en Cuba

El americano negro vive en dos mundos, cada uno dotado de sus propias reglas; se adapta por una parte a la sociedad que le rodea, pero mantiene vivas en cambio, en otro terreno, las religiones de sus antepasados.

Panteón Yoruba
Panteón Yoruba

La presencia de la religión Yoruba en Cuba, con una historia de casi cinco siglos, constituye un elemento que complementa las tradiciones culturales de la isla y añade nuevos atractivos para la actividad turística en la época contemporánea.

El tesoro natural de la mayor de Las Antillas se completa con aquellas creencias religiosas que llegaron con los esclavos traídos desde África por los colonizadores españoles y fueron transmitidas de generación en generación hasta nuestros días.

Antes de ver las características de esta religión, conozcamos sus orígenes.

Al iniciarse en el verano de 1510, la conquista y colonización de Cuba bajo el mando de Diego Velázquez, la isla estaba poblada por miles de indígenas, los cuales hacia 1550, redujeron su número a unos 5 000. Exterminados por la explotación inmisericorde, la mano de obra autóctona fue reemplazada por otra más resistente, procedente del África Negra, superando los 60 millones de habitantes sustraídos.

Entre las etnias introducidas a la isla, las más importantes fueron: las del Calibar (región suroeste de Nigeria), las de Costa de Marfil, la de Costa de Oro y la llamada Costa de Esclavos, la de Cuenca del Congo y Angola, la de la región que se extiende del Senegal hasta Liberia y la de la Guinea Francesa; pero, quizás, la que más influencia ejerció en el patrocinio de nuestra cultura fue la de los yorubas que venían del antiguo Dahomey, Togo y de una gran parte del suroeste nigeriano.

En la sustracción de la población negra del continente africano, no sólo se extrajeron hombres, mujeres y niños, sino también deidades, creencias y concepciones. El pensamiento mágico-religioso de las distintas etnias africanas tuvo en nuestras tierras americanas una segunda patria.

Sobre el año 1568, ya se hacía mención de cabildos (asociaciones de negros africanos y sus descendientes que pertenecían a una misma etnia) en Cuba. Se sabe además, que hacia 1880 varios yorubas, precursores de la Regla de Ocha o Santería, vivían en la finca “El Palenque”, situada en Marianao. Todos eran ahijados de dos santeros jimaguas muy populares y celebraban todos los años las festividades de Oggún, Orisha oko y los Ibeyis.

En las postrimerías de la primera mitad del siglo XVIII, los esclavos practicaban el culto a determinadas deidades, según la tribu a la que pertenecían. Entre ellas tenemos a los de Oyó con Changó, los de Egba a Yemayá, los de Ekiti y Ondo a Oggún, los de Iyesá e Ijebu a Ochún. Cada deidad tenía elementos diferentes de las demás, pero poseían algo en común: la piedra y el caracol.

A mitad del siglo XIX surgen 3 figuras casi simultáneamente:

  1. Andrés Facundo Cristo de los Dolores Petit (Andrés Kimbisa)
  2. Lorenzo Octavio Samá (Ciriaco)
  3. Timotea Albear (Adyai Latuan)

Andrés Petit, introdujo la unión de todas las manifestaciones por él conocidas, tantos las de origen africano como la católica, buscando el más alto grado de espiritualidad posible, en la práctica indisoluble de la ética de los blancos y los negros. Sintetizó las Reglas de Palo Monte en la Regla Kimbisa: una mezcla de la mayombería, la brillumbería, el espiritismo y las deidades católicas.

Lorenzo Octavio, matancero, recibió los fundamentos de santo y luego el sacerdocio de Ifá. Al trasladarse a Regla, conoce a Tata Gaitán y Obalufadei, quien le exigen que sea asentado otra vez. Samá no comprendía esta dualidad y vio la falta de unidad entre los cultos yorubas. Toma el nombre de Obadimeyi (“Rey coronado dos veces”) y se hace inseparable de Adyai Latuan, mujer yoruba hija de Changó, que embarcó hacia Cuba en 1887, desde Egba.

Fueron Samá y Latuan quienes concibieron la idea de unificar los diferentes cultos yorubas en uno solo, al que denominaron: Regla de Ocha.

Luego de 1959, ocurren fenómenos interesantes como son las cartas leídas o adivinadas a través de deidades afrocubanas y el canto del espiritismo cruzado. Se incorporan e identifican además: orishas, santos, eggun de todo tipo (familiares, personalidades, esclavos, indios, comisiones), la práctica del vaso de agua en la cabeza, etc.

Patakí de la semana: La Letra del año

Por mucho que se sepa, siempre algún conocimiento nos falta.

Olofin mandó a buscar a los Orishas para la ceremonia de apertura del año y todos asistieron elegantemente vestidos. Orula, que llegó último, fue en ropa de trabajo y con cuatro ñames en la mano, lo que ocasionó burlas y comentarios.

La letra que salió decía que iba a faltar la comida, pero como estaban en holganza económica se olvidaron de la advertencia y comenzaron a gastar sin preocupación. Al final, tuvieron que pedirle comida a Orula, que fue el único previsor, ya que sembró los ñames y tuvo comida todo el año.

1 comentario

  1. Hola. PIDO BENDICION,Y DESEO MUCHA ,SALUD Y PROSPERIDAD EN ESTE AÑO QUE COMIENZA.
    SOY RELIGIOSA,TENGO 5 MESES DE RECIBIR YEMAYA,
    TENGO DUDAS.POR QUE DICEN QUE LA LETRA DEL AÑO ES MALA Y QUE SE PUEDE HACER PARA MEJORAR.
    ESTOY MUY FELIZ POR ESTE PASO QUE DI ,AUNQUE A ESTAS ALTURA HE TENIDO MIS RETAPTORES,ME DIERON A ESCOGER EL TRABAJO O EL SANTO, Y OBVIO.
    PERO FUE UNO DE MIS MAYORES METAS Y POR FIN SE CUMPLIO .PIDO BENDICION A MI PADRINO Y YIRBONA Y TODOS LOS QUE PARTICIPARON Y AYUDARON EN MI SANTO.Y PARA TODOS LOS CUBANOS ,RELIGIOSOS O NO. ATENTAMENTA LA YABOSITA YEMAYA.ADORO EL AZUL

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