El nacimiento de “El Mayor”

El MayorEl 23 de diciembre de 1841 nacía en Camagüey Ignacio Agramonte y Loynaz. Estudioso del Latín y las Humanidades en España, culminó en la Universidad de la Habana la carrera de Jurisprudencia y comenzó a ejercer como abogado. 

El 1 de agosto de 1866 contrae matrimonio con Amalia Simoni quien sería el amor de su vida, en la iglesia de “Nuestra Señora de la Soledad”. Lo que Ignacio sintió por Amalia fue un amor sublime, fue idolatría total. Desde Abril de 1867 le confesó haber nacido el uno para el otro. 

Hombre de basta cultura, gran dirigente político y con buenas dotes de orador, Participó en las labores conspirativas que condujeron al alzamiento de los camagüeyanos, el 4 de noviembre de 1868, en el paso del río “Las Clavellinas”, en el que no figuró personalmente, pues se había decidido que permaneciera en la ciudad organizando el aseguramiento logístico de los alzados, a quienes se sumó el día 11 en el ingenio “El Oriente”, cerca de Sibanicú. 

Fue elegido Representante a la Cámara y Secretario del máximo órgano de la República en Armas, pero decidió abandonar su cargo en abril de 1869, para aceptar el de jefe de la División de Camagüey y su ascenso a Mayor General, desde entonces y hasta nuestros días, sería conocido como El Mayor. 

El 7 de octubre de 1871 se cubrió de gloria cuando, al frente de 35 jinetes, protagonizó la audaz hazaña de rescatar al entonces General de Brigada Julio Sanguily, quien horas antes había caído en poder de los españoles. Esta brillante acción es ejemplo de capacidad organizativa, coraje y valentía. Con un pequeño grupo de hombres logró arrebatarle vivo el prisionero a fuerzas españolas muy superiores en número. 

Tras participar en más de 100 combates, el 11 de mayo de 1873, en una acción de sorpresa, fue derribado de una bala en la sien derecha.

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Letra de “El Mayor”, de Silvio Rodríguez 

El hombre se hizo siempre
de todo material:
de villas señoriales
o barrio marginal.
Toda época fue pieza
de un rompecabezas
para subir la cuesta
del gran reino animal,
con una mano negra
y otra blanca mortal.

Mortales ingredientes
armaron al Mayor,
luz de terratenientes
y de revolución:
destreza de la esgrima,
sucesos como un preso,
Amalia abandonada
por la bala,
la vergüenza, el amor;
o un fusilamiento,
un viejo cuento
modelaron su adiós.

Va cabalgando
el Mayor con su herida,
y mientras más mortal el tajo,
es más de vida.
Va cabalgando
sobre una palma escrita,
y a la distancia de cien años
resucita.

Trota sobre la espuma,
seguido por un mar
de negros en machete
y sin encadenar.
Ordena a su corneta
el toque de a degüello,
y a un siglo de distancia
entona nuestra canción
y con recia garganta
canta,
espanta
lejos la maldición.

Video de El Mayor, en Youtube

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