Orozco: Un antes y un después.

Por Bronia Sánchez Sáez

Por el 1896 los parajes de una zona rural, al este de Bahía Honda, eran tan desolados que podías caminar varios kilómetros y no encontrarte con nadie a quien profesar tu buena educación, pero como la vida esta en constante evolución los años fueron pasando.Para pesar de algunos que adoraban el silencio humano y gozaban del trino de los pájaros y la melodía de las aguas de los ríos abriendo causes por lugares insospechables, la región se fue tornando más bulliciososa, más transitada y comenzaron a aparecer caminos más espaciosos, casi todos adornados por la tan jugosa caña, apellidada en Cuba, de azúcar.

Ya corrían los años 40 de ese siglo XX y existían cambios perceptibles pero la esencia aún estaba joven, carretones llenos de caña tirados por yuntas de bueyes eran comunes junto a sus guías transitando por aquellas guardarrayas,  llamadas así por su falta de calidad para llamarse caminos.

El olor a trapiche, el rechinar de los hierros, los surcos hechos por los bueyes que movían tanta y tanta caña de un lugar a otro como una gran colonia de hormigas que a diferencia de estas no se detenían ante un aguacero acompañado de relámpagos y truenos tan común por allí, la voz de tantos y tantos nombre se extendían por el aire y de inmediato un cuadrúpedo rumiante respondía a la acción pedida por el carretero.

Un  boyero en la actualidad. Foto: AJPP
Un boyero en la actualidad. Foto: AJPP

Un día tras otro esa era la rutina de las no más de 3 950 personas que habitaban lo ya nombrado como Orozco, mi pueblo por el que tanta añoranza siento, compuesto por un centralito que hasta el 2003 molió cuanta caña había en todas las tierras que lo rodeaban, en el que se encierran tantas leyendas y historias reales,una iglesia y lo más rico de todo una playa, San Pedro protagonista del disfrute de tantos cubanos que en cualquier etapa del año hacen escala donde la naturaleza hace gala de su esplendor, camino transitado por Maceo, lugar que utilizó el ejército norteamericano para desembarcar su primer contingente en la región occidental.

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Orozco como central, había surgido de la fusión de varios centrales (Bramales, América e Ingenio Orozco) cada día tomaba más fuerza. Por valor de 100 mil pesos había contraído deuda la compañía con el señor Manuel Gómez Guadigton, el que sirvió la cantidad tasada para el remate publico, constituyendo esta, dos millones de pesos. Por fin el 2 de julio de 1920 a las diez de la mañana se celebro la subasta en el juzgado de primera instancia de la Villa, al cual asistió con carácter de representante legal de Gómez Guadigton, el doctor Oscar García Hernández; de este modo se hacia dueña del ingenio la compañía Orozco Sugar Company SA.

Por espacio de casi 8 años la sociedad anónima operó el central, hasta que a consecuencias de una etapa de crisis, la que entre otras registró una intensa falta de lluvia que duró aproximadamente dos años, se decide nuevamente la venta. Y el nuevo dueño José Manuel Casanova. con una visión futurista supo mantener una estrecha relación con el pueblo en las celebraciones de las fiestas de “Santa Barbara”siguiendo las tradiciones de origen africano, devenían en banquetes públicos, donde además, había baile de zapateo, donde participaba con el pueblo.

Hoy, lejos de mí físicamente, encuentro cada pedacito de su ambiente en las cosas que miro, una palma (tan comunes por allá), la cercanía de un ciclón (son tantos los que pasan por aquella zona), un tractor (medio de transporte para tantos de sus habitantes) y ese olor a azúcar cocinándose, o el ruido ensordecedor del pito del central al final de cada jornada de trabajo, hollín que emitía la torre del central, escurridizo por cualquier hoyo que encontrara en su camino donde el viento lo llevara, trágico suceso ese para las sábanas blancas colgadas en los cordeles.

Rememorar tanta historia, tantos detalles, aumentan mi nostalgia por mi pueblito chico pero grande . La invitación está hecha. Ya no sentirás el olor a azúcar ni el hollín en los ojos pero si verás una majestuosa torre que ha resistido los embates del tiempo en espera de un saludo tuyo.

2 comentarios

  1. Mi abuelo fue administrador del Central Orozco por muchos años para el Sr Casanova.

    • nila en 19 noviembre, 2012 a las 15:51
    • Responder

    Que maravilla saber que una persona ama tanto el pueblo donde respiró el primer aire bendecido por Dios…Muy lindo comentario..Mi abuelo paterno, a quien no conocí nació en San Diego de Núñez, trabajó en el central Orozco, entre finales del siglo 18 y principios del 19..Nuevo vino para La Habana, mi madre no conoció mucho de ese lugar de nacimiento de mi abuelo, por lo que mantengo el interés de investigar donde el nació exactamente y la otra parte de su descendencia que vive allí, porque fue un Casanova muy productivo, con más de 10 hijos. Se llamaba Pablo Casanova Casanova, estoy tras sus orígenes..Gracias por llamar mi atención una vez sobre orozco.

    Dios Bendiga

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