La defensa histórica de la casa natal de José Martí

Museo Casa Natal de José MartíPor Adys Cupull y Froilán González.

Después del fallecimiento de Leonor Pérez, los miembros de la Asociación por Martí, discutieron la necesidad de socorrer a los cinco nietos que habían quedado bajo su cuidado, hasta que finalizaran los estudios. La asociación decidió entonces que la casa de la calle Paula siguiera alquilada en su beneficio.

El 4 de marzo de 1918, las autoridades municipales de La Habana tomaron posesión de la casa donde nació José Martí, pero sólo de forma nominal, pues el inmueble, casi en ruinas, estaba habitado por sus antiguos residentes. El responsable de la vivienda explicó que, después del fallecimiento de Leonor, les abonó las mensualidades a sus nietas Carmen, Pilar y Angélica Radillo Martí, las que aparecían como herederas. Admitió que desde 1917 no había pagado alquiler alguno.

El 24 de junio de 1918 se inscribió la casa a nombre del pueblo cubano, pero sus moradores continuaron habitándola gratuitamente, hasta mayo de 1921. El 12 de mayo de 1921 la casa fue definitivamente rescatada, pero quedó en completo abandono.

Casa Natal de José Martí 28-01-1899El 5 de octubre de 1922, se presentó Arturo R. Carricarte ante el notario de La Habana, doctor Emeterio Santovenia y Echaide, para que diera fe de una inspección que llevaría a cabo el ingeniero y arquitecto Emilio Vasconcelos y Fraide. El acta recoge que el aspecto del inmueble era de completo abandono; sus paredes, sus techos, escaleras y puertas mostraban un deterioro extraordinario.

A principios de 1924, el presidente Alfredo Zayas, ordenó que se trasladaran los objetos históricos y de arte del Museo de Bellas Artes, para un barracón de la Fortaleza de La Cabaña, entre estos, varios habían pertenecido a José Martí.

Ante esta medida, el director del museo, Antonio Rodríguez Morey, notable pintor y profesor de la Escuela de Bellas Artes de San Alejandro, se opuso tenazmente.

Armando O. Caballero dijo que Rodríguez Morey tuvo el total apoyo de Julio Antonio Mella, y de la Federación Estudiantil universitaria. Para tratar de resolver esta grave situación, el 23 de junio de 1924, se creo un patronato, con representantes de todos los municipios del país.

Interior del Museo (Estado actual)La Junta Patronal determinó designar como director técnico del museo que habría de montarse en la casa natal, así como de su biblioteca y galería iconográfica, a Arturo R. Carricarte. Según investigaciones de Armando O. Caballero, Carricarte narró que cierto número de estudiantes universitarios, sobre todo dirigentes de la recién constituida Federación Estudiantil Universitaria (FEU), y obreros – estudiantes de la Universidad Popular José Martí, ofrecieron su ayuda, para recaudar fondos entre el pueblo; y que no pocos de ellos dieron su aporte de trabajo voluntario para la definitiva reparación del inmueble y el montaje del museo. Caballero tuvo el acceso a documentos de Carricarte, en donde se explicaba que la FEU brindaría funciones teatrales, fiestas y verbenas con tal objetivo, la lista de los firmantes estaba encabezada por Julio Antonio Mella.

El 28 de enero de 1925 se inauguró el museo dedicado a José Martí. Caballero pudo revisar el Acta de Juramento de su defensa, en donde aparecen los nombres de un grupo de estudiantes universitarios, en representación de la FEU, y de una delegación de obreros de la Universidad Popular José Martí, que se comprometían a colaborar en todo lo necesario, para que el museo no volviera a cerrar sus puertas. El acta también estaba firmada por Julio Antonio Mella.

El 11 de julio de 1928, el dictador Gerardo Machado promulgó el Decreto Presidencial número 1187, con el que creaba el Museo Nacional José Martí.

Grillete que llevó Martí en presidio (Pieza del Museo)El historiador Armando O. Caballero, afirmó que el principal motivo para fundar el nuevo museo, en lugar de apoyar al que ya funcionaba, sin presupuesto oficial, solamente atendido por estudiantes universitarios y obreros, se debió a que este había sido una conquista del pueblo, encabezada por martianos, progresistas y enemigos declarados de la dictadura de Machado, especialmente de la Federación Estudiantil Universitaria, fundada por Julio Antonio Mella. Antonio R. Carricarte propuso que cada 28 de enero, los niños cubanos donaran un centavo, para ayudar al mantenimiento del museo.

El 10 de agosto de 1931, en el periódico Prensa Libre de Santiago de Cuba, se publicaron declaraciones de Carricarte sobre el tema. Allí hizo fuertes críticas por el abandono de los políticos a la figura de José Martí, y señaló que en la biblioteca municipal que dirigía se llevaba una severa y minuciosa estadística, que mostraba que las obras de José Martí, en los nueve años que tenía de funcionamiento la institución, no habían sido solicitadas, ni por trescientos lectores. Calificó el dato de abrumador, dijo que únicamente tres lectores al mes, habían sentido curiosidad por leer a Martí, mientras, ene se lapso de tiempo más de doscientos mil lectores habían acudido a la biblioteca, cuyas boletas firmadas se conservaban en los archivos.

Expresó Carricarte que esta situación sucedía en las pocas poblaciones donde existían bibliotecas, puso el ejemplo de Caibarién, en la provincia de Santa Clara, donde en el año 1927, sólo cinco lectores habían solicitado algún escrito de José Martí, y otros veintidós sus famosos poemas.

Carricarte comentó a Caballero que era imposible hallar disparidad más radical entre los sentimientos, los procedimientos y los caracteres mismos de los cinco presidentes que había tenido Cuba: Tomás Estrada Palma, José Miguel Gómez, Mario García Menocal, Alfredo Zayas y Gerardo Machado; que entre ellos sólo había un punto de contacto: el más completo alejamiento de las pautas que había legado Martí en sus escritos y discursos.

En los años cuarenta, la Secretaría de Relaciones Públicas de la Federación Estudiantil universitaria tenía entres sus deberes, ayudar a la conservación de la casa natal de José Martí, por medio de recaudaciones; y alistar a los martianos, dispuestos a desempeñarse como vigilantes de sala.

El 28 de enero de 1953, con motivo del centenario de José Martí, el museo de la casa natal abrió nuevamente sus puertas, pero a las semanas fue cerrado.

Fue a partir del 1ro enero de 1959, cuando los anhelos de todos los cubanos que lucharon por darle el verdadero sentido patriótico, y la merecida restauración a la casa natal de José Martí, comenzaron a convertirse en realidad. Hoy, el primer hogar de Leonor y Mariano, mantiene sus puertas abiertas, para que entren todos los que quieren saber cómo nacen, se forjan, y se mantiene las virtudes.


Tomado de Creciente Agonía. Editorial José Martí. La Habana. 2007.

Ubicación del Museo

1 comentario

  1. Algunos se morirían de la sorpresa si les dijera que mi nombre real es “José Julián Martí Pérez”. Sí, así es… y puedo confirmarlo con mi carné de identidad. Ja, ja… y no, no voy a contar de cómo fue que mis padres me pusieron así, ni por qué lo hicieron.

    Voy a comentarles que, siendo un fanático de la tecnología, lo que más me sorprendió de la única visita que he podido hacer a esta casa -la casa natal de José Martí- fue encontrarme una holografía del revolver de Martí.

    Wow! Fue la primera vez que veía una holografía con mis propios ojos (tras haber escuchado de su existencia desde el siglo pasado) y el conocer que fue un cubano quien la hizo, me llenó de orgullo.

    No sé si aún se encuentra allí (en el segundo piso, entre las ventanas frontales), pero si aún existe… invito a todos los que adoren la tridimensionalidad a ver con sus propios ojos un magnífico evento visual.

    Como ven, mi comentario tiene poca relación con el tema… pero no podía dejar pasar esta nota para recordar ese momento vivido. Realmente nunca imaginé encontrar algo así en ese lugar.

    PD: No, no creo tener relación con el apostol. Al menos no he podido encontrar alguna rama entre nuestros árboles genealógicos… pero invito a cualquier historiador a hacerlo.

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