Camilo Cienfuegos a sus ochenta años. Las “camiladas”

Camilo CienfuegosTe escribo porque estás vivo Camilo, y no porque te hayas muerto. Te escribo porque hoy cumplirías exactamente 80 años y a lo mejor por ahí te viera usando tu sombrero alón. El Héroe de Yaguajay, el Señor de la Vanguardia, el hombre de pueblo, el que contra Fidel, ni en la pelota, el de las “camiladas”. Su sentido del humor era tan grande como su valor, compartamos algunas anécdotas. 

Diciembre de 1957. Días finales del año, esos que nos invitan a fiestar, a compartir con familiares y amigos. Ante la nostalgia por parte de los combatientes, el Capitán Camilo, jefe del primer pelotón de la Columna 4 ideó una fiesta con programa e invitación incluida.

Una de las invitaciones, dirigida al armero de la Sierra, escrita de su puño y letra decía:

“Sr. Téllez y sra.

“El pelotón No. 1 de la Col. 4

Tienen el honor de invitarle a usted a las fiestas de Noche buena que se celebrarán en el cuartel situado en La Pata de la Mesa”

AMENIZARÁN

“1) Dúo Vanguardia (Haroldo y Virelles).

“2) El trío Rebelde (Haroldo, Virelles y Guevara)

“3) Los Guaracheros del 26 (Nené y Luís).

“4) Los Merengueros de Mendoza

“5) Dúo Hermanos Meriño

“6) Luís Olazábal (el dinamitero bailarín)

“7) Vilo Acuña (puntos guajiros)

“Acompañamiento a cargo de la orquesta.

“Cuba Libre”

“Félix Mendoza (maestro de ceremonias)

“Se tomarán fotos para la posteridad

“Maestro fotógrafo (Guillermo Vega)
“Se admiten colaboraciones artísticas
“Cap. Camilo”

Otra muestra de su ingeniosidad está relacionada con el Che, en vísperas de la épica Batalla de Yaguajay.

En el poblado existía mucha curiosidad por conocer al legendario guerrillero argentino, constantemente se le acercaban, se asomaban por todos lados.

Camilo al percatarse de la situación le comentó al Guerrillero Heroico:

—Ya sé a lo que me voy a dedicar cuando triunfemos: te voy a meter en una jaula y recorrer el país cobrando la entrada para verte. ¡Me hago rico!

En otra oportunidad, el patriota del sombrero alón conversaba con un grupo de compañeros; pero uno estaba embelesado y de pronto a Camilo se le ocurre decir que Fidel iba a enviarles un submarino, que no sabía qué hacer con él en esas lomas de Yaguajay.

—Sí, hay que traerlo porque si Fidel lo manda para algo tiene que servir, así que en cuanto llegue, usted — se dirigió al hombre— tiene la responsabilidad de subirlo hasta acá arriba y ya veremos en qué lo usamos, pero usted lo trae, ¿no es así?

Y aquel hombre, sin salir de su asombro, afirmaba con la cabeza.

1 comentario

    • Justo Gonzalez el 6 febrero, 2012 a las 17:30
    • Responder

    Los hombres que dejan su marca en la historia nunca mueren, son percederos y Camilo vivira mientras haya personas que lo recuerde.

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