La última carta del juego libio

Gadffi, Mutassin, Saif el Islam, Senussi

El último hombre importante del derrocado gobierno de Muamar el Gadafi, el jefe de los servicios de inteligencia, coronel Abdulah Al-Senoussi fue detenido por las fuerzas de seguridad mauritanas en el aeropuerto internacional de Nuakchot. Senusi, quien estuvo con Gadafi hasta el final, se encontraba desaparecido desde la caída del líder libio y presuntamente había escapado de los milicianos del CNT a través de Chad o Níger junto con un grupo de hombres leales.

Las fuerzas de seguridad de Mauritania detuvieron al coronel cuando este desembarcaba con un pasaporte falso procedente de Casablanca, Marruecos. Según medios de prensa internacionales que se hicieron eco del suceso, el operativo contó con el apoyo de los servicios secretos franceses, los cuales ayudaron a ubicar el paradero de Senusi.

El jefe de los servicios secretos libios era el último de los pilares del régimen del asesinado Muamar el Gadafi que se encontraba en libertad luego de que Mutassin Gadafi fuese asesinado en Sirte luego de ser capturado y Saif el Islam apresado cerca de la frontera sur de Libia cuando intentaba abandonar el país.

De inmediato el CNT exigió al gobierno de Mauritania que Abdalá al Senusi fuese extraditado a Libia para ser juzgado por presuntos crímenes de lesa humanidad. También el gobierno de Francia pidió la extradición, pues el coronel fue condenado en ausencia por un tribunal francés a cadena perpetua en 1989 por su supuesta vinculación al atentado contra el vuelo UTA 772 en el que murieron 170 personas, incluyendo 54 franceses. Si a eso se le suma que el Tribunal Penal Internacional también lo reclama para procesarle por crímenes contra la población civil en Bengazi durante la guerra civil de Libia, entonces el futuro del coronel parece bastante incierto. Una posibilidad muy remota sería que el gobierno de Mauritania decidiera brindarle asilo, pero esto es prácticamente imposible.

De ser extraditado a Europa, Senusi podría enfrentar la cadena perpetua; pero de ser enviado a Libia con toda seguridad sería ejecutado, posiblemente de forma extrajudicial. Viendo lo sucedido con Muamar el Gadafi y Mutassin, quienes fueron linchados por las milicias del CNT, no sería de extrañar que el gobierno del presidente Muamad Ould Abdel Aziz se tome su tiempo antes de decidir su destino, más cuando fue Mauritania fue el país que presidió el Comité de la Unión Africana sobre Libia encargado de una mediación entre los rebeldes y Gadafi.

A pesar de que el CNT afirma que Senusi en Libia tendría un juicio justo, eso no se lo creen ni ellos y los acontecimientos del país norafricano no los ayudan precisamente a ser más creíbles. El CNT no es más que un engendro internacional con poca autoridad dentro de Libia donde el poder es ejercido por milicias rivales cuyo apoyo al gobierno “central” es tan efímero como circunstancial. Desaparecido el enemigo común los líderes de las milicias libias han derivado en verdaderos señores de la guerra que ejercen el poder absoluto en las zonas que dominan, y bajo estas milicias se está desmembrando el estado libio.

Resulta absurdo, además, que el CNT diga que puede garantizar la seguridad de Senusi en Libia, cuando no han podido siquiera lograr que Saif el Islam, capturado por una milicia local les sea entregado por esta. Precisamente los milicianos que retienen al antiguo hombre número dos de Libia alegan que no lo entregan para evitar que sea asesinado como su padre y su hermano. Pesa además sobre el CNT la desvergüenza de no haber podido armar un proceso contra aquellos que lincharon a Gadaffi y lo filmaron. Nada, que el CNT es un gobierno de papelitos cuyo destino se cuece fuera de Libia y no dentro, incapaz de cualquier acto de justicia y que lo único que tiene de democrático es el bla, bla, bla habitual que calcaron de sus amos de la OTAN.

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