Lo que significa tener la piel oscura en los Estados Unidos

No tengo ningún propósito de introducir a la igualdad política y social entre las razas blancas y negras. Hay una diferencia física entre las dos, la que a mi juicio, prohibirá probablemente por siempre su vida juntos sobre el pie de la igualdad perfecta; y ya que se torna una necesidad el que deba haber una diferencia, yo, así como el juez Douglas, estoy a favor de que la raza a la cual pertenezco tenga la posición superior. Nunca he dicho nada en contrario.

Abraham Lincoln. 16º Presidente de los Estados Unidos

Abraham Lincoln

Con esas palabras el prócer norteamericano rebatía a Stephen Douglas, su rival para un puesto en el Senado, la supuesta intención de equiparar a ambas razas en los Estados Unidos. Como todos sabemos, llegó luego la Guerra de Secesión con Lincoln ya como presidente de la nación. Mediante la Proclamación de Emancipación, liberó a los esclavos que vivían en áreas de la Confederación no controladas por la Unión. Sin embargo, la proclamación hizo que el abolir la esclavitud en los estados rebeldes fuera un objetivo oficial de la guerra. ¿Pero si Lincoln no buscaba la igualdad entre blancos y negros, que perseguía realmente?

Mi objetivo primordial en esta lucha es salvar la Unión, y no es ni salvar ni destruir la esclavitud. Si pudiera salvar la Unión sin liberar a ningún esclavo, lo haría; y si la pudiera salvar liberando a todos los esclavos, lo haría; y si lo pudiera hacer liberando a algunos y dejando cautivos a otros lo haría también. Hay una diferencia física entre la raza blanca y la negra, la cual, creo yo, siempre prohibirá que estas dos razas vivan juntas en igualdad social y política… y yo como cualquier otro hombre estoy a favor de que la posición superior sea asignada a la raza blanca.

Mumia Abu-Jamal

Pasaron 116 años desde que un fanático esclavista asesinara al hombre que luchó por salvar la Unión y en el camino, liberara a los esclavos estadounidenses, hasta que en diciembre de 1981 Wesley Cook fuera arrestado por supuestamente asesinar al policía Daniel Faulkner. Pero Wesley Cook es Mumia Abu-Jamal, quien estuvo esperando en el corredor de la muerte, ser ejecutado entre 1982 y diciembre de 2001. Condenado a cadena perpetua y sin saber hacia donde el Cesar movería el pulgar, Mumia vió como el 27 de marzo de 2008, un tribunal estadounidense ordenó revisar la condena a muerte.

Abu-Jamal siempre se declaró inocente del crimen, pero ¿de que vale la palabra de un negro? Por eso el 7 de diciembre 2011, se conmuta la pena de muerte y se convierte en cadena perpetua. Nadie en el jurado tenía dudas de que Mumia fuera un asesino, nadie, al menos, no en el primer jurado casualmente conformado solo por blancos. Pero el malagradecido perdonado de la muerte había escrito en una carta al movimiento MOVE en 2005:

“Sólo en los Estados Unidos puede un corresponsal de un tribunal oír a un juez decir ¡Voy a ayudarles a freír al negraco!, informar de ello y que la justicia aparte la vista.”

Y ahí otros revoltosos van y lanzan en 2010 Justice on Trial (La justicia a prueba), dirigido por Kouross Esmaeli de Big Noise Films y producido por la Dra. Johanna Fernández, profesora de Historia en el Colegio Baruch de la Universidad de la Ciudad de Nueva York (CUNY). El documental, en opinión de sus creadores, presenta el caso de Mumia Abu-Jamal como un “microcosmos de los males endémicos en el sistema penal estadounidense” y “uno de los más importantes casos de derechos civiles de nuestros tiempos”.

En el programa de Democracy Now del 22 de septiembre de 2010, Johanna Fernández le dice a Amy Goodman que su propósito es presentar “una contra-narrativa a la propaganda de Tigre Hill”, un documental titulado Barrel of a Gun (El cañón del fusil). Su argumento, dice Fernández “es que Mumia fue políticamente motivado en el asesinato del oficial Faulkner por haber sido un integrante del Partido Pantera Negra ––una línea que esencialmente repite la de la fiscalía y la policía. Nuestro filme saca a la luz todas las violaciones constitucionales y de derechos civiles en el caso y demuestra cómo los policías y fiscales, en colaboración con el juez, ocultaron pruebas exculpatorias al jurado”.

El fotógrafo Pedro Polakoff, quien era una de las primeras personas en llegar a la escena del crimen, explica la importancia de sus fotos que demuestran la mala conducta de la policía y unas mentiras de la Fiscalía. Las fotos fueron rechazadas por la Fiscalía de Filadelfia, obviamente porque contradicen las fabricaciones oficiales.

Martin Luther King, Jr.

No se podría esperar menos del país que intervino las líneas telefónicas en las casas y oficinas de Martin Luther King, lo amenazaran en cartas anónimas sobre desvelar supuestas desviaciones en su vida privada a periodistas, amigos y aliados, he incluso, lo vigilaran el día de su asesinato sin que este acoso impidiera que le quitaran la vida.

El 4 de abril de 1968 a las 18 horas y un minuto, Martin Luther King fue asesinado por un segregacionista blanco en el balcón del Lorraine Motel en Memphis (Tennessee). El 28 de agosto de 1963 desde las escalinatas del Monumento a Lincoln el reverendo había dado un discurso durante la Marcha en Washington por el trabajo y la libertad. Negros y blancos podrían coexistir armoniosamente y como iguales, ese era su sueño.

Yo tengo un sueño que ese día en las tierras rojas de Georgia, hijos de esclavos anteriores e hijos de dueños de esclavos anteriores se podrán sentar juntos a la mesa de la hermandad. Yo tengo un sueño que un día aún el estado de Mississippi, un estado ardiente por e1 calor de justicia, ardiente por el calor de la opresión, será transformado en un oasis de libertad y justicia. Yo tengo un sueño que mis cuatro pequeños hijos algún día vivirán en una nación donde no serán juzgados por el color de la piel, sino por el contenido de sus carácteres.

Pero su sueño fue sesgado un día después de su discurso profético ante un auditorio eufórico

“He estado en la cima de la montaña”.

Dos meses después de la muerte de Martin Luther King, James Earl Ray, un evadido, fue capturado en el aeropuerto de Londres Heathrow cuando intentaba salir del Reino Unido con un falso pasaporte canadiense a nombre de Ramón George Sneyd. Acusado de la muerte de Martin Luther King; reconoció el asesinato el 10 de marzo de 1969 y se retractó tres días después. Aconsejado por su abogado Percy Foreman, Ray se declaró culpable con el fin de evitar la pena de muerte. Fue condenado a 99 años de prisión.

Ray despidió a su abogado, diciendo que los culpables de la muerte había sido un tal «Raoul» y su hermano Johnny, a los que había conocido en Montreal, Canadá. Dijo, además, que «él no había disparado personalmente contra King», aunque podía «ser parcialmente responsable sin saberlo», sugiriendo una pista acerca de una posible conspiración. Pasó luego el resto de su vida intentando en vano que se le anulase su condena y que se reabriese el proceso.

Malcolm X

Pero no era Martin Luther King el primer líder negro asesinado. El 21 de febrero de 1965, en el Audubon Ballroom de Manhattan, Malcolm Little recibía 16 impactos de bala. Malcolm X fue declarado muerto poco después de llegar al Centro Médico de la Universidad de Columbia. No se podía perdonar que un norteamericano de piel oscura se reuniera con Fidel Castro durante la estancia de este en Harlem en 1960. Tampoco sus reuniones con otros jefes de estado, incluidos Gamal Abdel Nasser de Egipto, Ahmed Sékou Touré de Guinea y Kenneth Kaunda del Congreso Nacional Africano de Zambia.

Malcolm X debía morir. No se podía permitir que continuara elevando la autoestima de los estadounidenses negros y volver a conectarles con sus herencias africanas. Lo asesinaron.

No asombra entonces que el 26 de febrero pasado George Zimmerman matara de un disparo al joven adolescente negro Trayvon Martin. Según las autoridades, Martin estaba desarmado y tenía en su poder apenas un paquete de golosinas, una botella de té helado y un teléfono móvil. Zimmerman es blanco, tal vez por eso recién ha sido acusado de homicidio en segundo grado.

No puedo más que darle las gracias a todos. Desde el inicio siempre dijimos que no queríamos nada más ni nada menos que un arresto. Gracias Dios, gracias Jesús” – dijo la madre del adolescente, Sybrina Fulton.

“Les hablo con el corazón, porque el corazón no tiene color, no es negro ni blanco. Es rojo. Gracias, de todo corazón”.

Trayvon no es el primero y, seguramente, no sería el último adolescente norteamericano que muere por los prejuicios racistas. Una familia llora por su hijo, culpable del “pecado” de tener la tez oscura en el país campeón de los derechos humanos. La democracia logra que todo sea posible en los Estados Unidos, las redes sociales llevan al resto del mundo el odio incontenido. Nadie escapa del peligro, ni el presidente. Altos funcionarios norteamericanos, aseguran que diariamente reciben más de 30 reportes de amenazas contra el actual inquilino de la Casa Blanca Barack Obama.

Siguiendo esta línea se creó un grupo en Facebook que pide “rezar” por la muerte del presidente Barack Obama. El grupo contaba con más de un millón de miembros e incluía un álbum de imágenes anti-Obama subido por los miembros del grupo, que mostraba al presidente con símbolos comunistas, yuxtapuestos con leyendas insultantes y burlonas, y un dibujo animado que asocia a Obama con Hitler. Se llamaba:

“Querido Señor, este año usted se llevó a MI ACTOR FAVORITO, PATRICK SWAYZIE. Tomaste también a mi actriz favorita, Farah Fawcett. Tomaste a mi cantante favorito, Michael Jackson. Sólo quería que supieras que MI PRESIDENTE FAVORITO ES BARACK OBAMA. AMEN.

Buenas intenciones tienen estos señores.

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