La historia y algo más contra Pito Abreu

Desde el sábado pensaba escribir sobre el duelo en el que los toleteros cubanos José Dariel “Pito” Abreu y el “Caballo de los caballos”, Alfredo Despaigne, estaban enfrascados. Al final, con un decepcionante último juego para los elefantes cienfuegueros, cierra sus cortinas la etapa regular de la 51 Serie con un nuevo recordista en jonrores, granmense nuevamente. Despaigne elevó el techo hasta los 36 bambinazos.

Dicen algunos que lo que sucede conviene, así que hoy, tras superar las dificultades técnicas del sábado, vuelvo a la carga. Me gustaría recordar primero que todo el duelo de batazos entre el norteamericano Mark McGwire y el dominicano Sammy Sosa en 1998. Esta trepidante pugna fue tan emocionante, que hasta los medios de prensa en Cuba la siguieron, algo inusual tratándose de las Ligas Mayores.

Mark McGwire en 2011

El 8 de septiembre de 1998, en un enfrentamiento entre los Cardenales de San Luis de McGwire y los Cachorros de Chicago de Sosa, el primera base de los primeros disparó su jonrón número 62 rompiendo el récord de Roger Maris. Luego de recibir la felicitación de sus compañeros de equipo, McGwire obtuvo un efusivo abrazo de Sammy Sosa, quien fue hasta él desde el jardín derecho. Finalmente el norteño quedó como líder con 70 jonrones, por 66 del dominicano. Al año siguiente ambos volvieron a hacer el 1-2 con 65 y 63 batazos de cuatro esquinas para McGwire y Sosa respectivamente.

Estos duelos de batazos despiertan tal interés porque como dijimos en un artículos anterior:

Sammy Sosa con el uniforme de los Rangers

El jonrón, cuadrangular, vuelacercas, home run o como usted quiera decirle, es el batazo más disfrutado en el béisbol o en la pelota, como simplemente le llamamos en Cuba. Es como la canasta en el baloncesto y el gol en el fútbol. Levanta los estadios y hace delirar a la fanaticada. Aunque es posible conectar un jonrón dentro del cuadro (es espectacular) lo común es que la pelota traspase los límites del estadio.

Tal vez por eso tan decepcionados salieron los fanáticos de Cienfuegos de su cuartel general en el 5 de septiembre, cuando ya clasificado el equipo, el mentor Iday Abreu sacó al terreno a su banca, dejando solo al “Grillo” en su posición regular. La fanaticada fue al estadio solo a ver al Pito batear, eso lo sabe todo el mundo, pero a pesar de ello, el timonel de los elefantes prefirió darle descanso para el inicio de la postemporada ante los Industriales en el Latino. Con Pito sin jugar, Despaigne puso cifras definitivas al récord y bateó su jonrón 36, increíblemente dentro del terreno. Este es su bambinazo número 200 en Series Nacionales y, casualmente, el número 100 también lo despachó en el último juego de la Serie.

Grandes cosas se esperaban en esta Serie del elefante mayor, quien en definitiva quedó de líder en average con 394 (282-111) , slugin (837) y pelotazos recibidos (22). Pero el público, siempre inconforme, quería más, seguro que el propio José Dariel también, tras empatar en la campaña pasada el récord de jonrones con 33 (quedó líder por menos veces al bate) e ir en esta ocasión empatado con 35 hasta el último juego.

El Caballo de los caballos

Hace apenas unos días, el 19 de abril, el sitio web de Radio Rebelde publicó un artículo titulado “El Pito Abreu a un paso de la triple corona”. Ahí se resaltaba el hecho de que el cienfueguero empatara con Despaigne en liderazgo de jonrones. Apenas tres carreras lo separaban también de la marca que fijaba el granmense en cuanto a impulsadas. Recordemos que para alcanzar la triple corona de bateo, el pelotero debe liderar los departamentos de carreras impulsadas, cuadrangulares y promedio de bateo. Finalmente el sureño solo pudo acaparar el de average y su rival mandaba en jonrones e impulsadas.

Durante la campaña anterior, Daniel de Malas escribió para BaseballdeCuba.com un artículo titulado “Pito” Abreu: La historia está en contra de la Triple Corona. En su análisis queda algo claro: En Series Nacionales jamás un pelotero ha alcanzado la Triple Corona. Kindelán logró en 1989 llevarse la Triple Corona de bateo de la Zona Oriental, uno de nuestros “inventos” en la pelota. Linares la obtuvo en la Selectiva de 1992 y Cepeda en la Súper Liga del 2003, pero ninguno, en Series Nacionales.

Pedro Chávez fue el primer bateador que se acercó a una Triple Corona ofensiva en la temporada 1963-1964. Pedro José Rodríguez ha sido quién más veces se ha acercado a lograr la Triple Corona con 3 entre las temporadas 1976-1977 y 1979-1980. El primero lideró el average con 333 y las impulsadas con 27, pero Jorge Trigoura con tres jonrones quedó líder en este departamento. Cheito por su parte nunca quedó de líder en promedio, lo que le impidió hacer la hazaña.

Lo que queda claro es que el cienfueguero está para mucho más, pero para eso debe ser más disciplinado y la máxima dirección de su equipo debe ayudarlo en la alineación. Pito hoy por hoy es el tercer bate de cualquier equipo en Cuba, incluido el grande. Ahora a esperar a ver que puede hacer ante los azules de la capital, aunque eso no cambia ya la historia de sus posibles marcas. Hay que esperar un año más.

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