Yo me reúno, tú te reúnes, nosotros… ¿perdemos el tiempo?

Hay que eliminar los métodos burocráticos, la falta de creatividad, la tendencia al reunionismo, la pasividad y el conformismo que caracterizan a muchos dirigentes y solo los conduce a ser simples ejecutores de lo dicho por el organismo superior.

 II Pleno del Comité Central del Partido Comunista de Cuba

Hay que eliminar el “reunionismo” como método para dirigir y controlar, y erradicar la mentalidad de inercia y la costumbre y además en espera a que les digan desde arriba lo que tienen que hacer.

Asamblea Provincial del Partido en Pinar del Río, presidida por José Ramón Machado Ventura

Si mucho y por mucho tiempo se ha hablado sobre el exceso de “reunionismo” que impera en la realidad cubana, ¿qué pasa, no se siguen acaso las orientaciones “de arriba”? Nunca olvidaré una caricatura publicada en la prensa nacional cuyo contenido era más o menos este:

Un jefe que ante el llamado de un subalterno a la necesidad de eliminar el reunionismo responde: Tiene usted toda la razón, es más, convoque ahora mismo a una reunión para ponerle fecha a otra reunión para debatir sobre la “imperiosa” necesidad de eliminar este mal.

¿Entonces, se hace algo para eliminarlo? Algunos creen que si, sobre todo, quienes más se reúnen, aquellos cuyas reuniones afectan directamente a la producción y/o los servicios. Conozco a más de uno que se reúne a diario, e incluso, más de una vez en el día, hasta con las mismas personas, pero que responde con cara de inocente: Pero si yo apenas hago reuniones…

En mi etapa de estudiante conocí de una frase en tono de sátira que decía que cada maestro partía de la máxima que los estudiantes no tenían otra cosa que hacer que estudiar su materia, por lo que ordenaban largas tareas y complicados trabajos que obligaban a los educandos a dejar de lado otras importantes materias. Ahora como trabajador he visto (y sufrido) de algunos jefes que consideran que no hay nada mejor y más importante que hacer que reunirse “todos” para debatir temas tan trascendentes como quién llegó primero, si la gallina o el huevo.

Causa risa (en este tipo de situaciones es mejor reír) ver a los miembros de la mesa “directiva” disimulando un bostezo o interrumpiendo sus palabras para atender su móvil, ¡¡¡luego de haber advertido a los presentes que apagaran los suyos!!! Esta si la tengo que coger, como en las películas. La cara de los que allí se encuentran es todo un poema y sus poses, verdaderas odas al aburrimiento.

Hay reuniones y reuniones, motivos y motivos, pero lo que si no tiene perdón es volver una y otra vez, con las mismas palabras incluso, sobre un tema ya aclarado o extenderse en cosas irrelevantes. Hay personas que sienten un enorme respeto por su trabajo y les gusta hacerlo bien, ¿por qué perder el tiempo en algo que no va a resolver nada? Ese es un tema en el cual la mayor parte de las personas coincide, la mayor parte de las reuniones ¿resuelven algo?

Usted debe tener su propia respuesta, que le invito a compartir con nosotros. Yo quiero terminar con una frase que me dijo mi padre no hace mucho:

Si cada asistente a una reunión innecesaria sembrara un árbol, que aunque sea de sombra, por cada vez que va a perder el tiempo, Cuba estaría llena de sombra.

Saque usted sus propias conclusiones, como dice Taladrid. Y no digo más, salgo para una reunión…

1 comentario

  1. Las reuniones son importantes, sí, pero cuando se tratan temas extensos, en momentos de producción o en el que alguno de los trabajadores está inmerso en una tarea que requiere mucha concentración, estas se hacen inoportunas y mucho más cuando (como bien dice el autor) no resuelven nada, se toman acuerdos que no se cumplen o no se toman, el tema central se desvía a otros que ni remotamente vienen al caso, pasividad, desgano, etc.

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