Los buenos y los malos dirigentes

Un buen dirigente muchas veces es aquel que tiene que decir las cosas más difíciles; un buen dirigente plantea cuestiones y busca fórmulas que convengan a los obreros y a la nación (…)

Los dirigentes que practican una política de olvido a los grandes intereses de la clase y de la nación , ¡A la larga irán siempre relegados, como corresponde a los demagogos y a los falsos dirigentes en un proceso revolucionario¡ Porque lo que vale en una revolución son las grandes verdades; lo que vale en una revolución no es el interés de un día, sino el interés futuro, el interés eterno de los trabajadores; lo que vale en una revolución no es lo más cómodo; sino muchas veces, lo más difícil.

Fidel Castro Ruz. Discurso en la asamblea de los trabajadores gastronómicos, en el teatro Blanquita, La Habana, 15 de junio de 1960.

5 comentarios

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  1. Que bueno que recuerdas una de las “reflexiones” (porque desde esa época lo eran) de Fidel, que deberían llevar pegada en los ojos cada dirigente de este país, porque nada más cierto y nada más actual.

    • frankoaldos el 1 junio, 2012 a las 11:39
    • Responder

    “las palabras, reinas de la teoria; los actos, reyes de la realidad.”

  2. BUENOS HAY POCOS Y MALOS HAY MAS, SAQUE USTED SUS PROPIAS CONCLUCIONES

  3. “Un buen dirigente muchas veces es aquel que tiene que decir las cosas más difíciles”
    ES LO QUE TODOS HACEN LAS BUENAS NOTICIAS YA NO EXISTEN; PUES LO QUE PARECE BUENO LLEVA LA TRAMPAS
    “Y un buen dirigente plantea cuestiones y busca fórmulas que convengan a los obreros y a la nación (…)”
    ESTAS HAN DE VENIR DE ARRIBA PUES ESTA VEDADO LA INICIATIVA PROPIA
    pues el orden de interés no es clase y de la nación SINO AL REVES NACION y CLASE y por nación la cúpula del poder …. en fin … la demagogia nos ha hecho creer que el hombre es para la nación y no le nación para el hombre

  4. Lo real maravilloso es que los hay buenos y malos, pero en realidad prevalecen los malos en las intenciones, no en las funciones. Ser dirigente doblega el carácter, pero la utopía los ciega. Hoy es constumbre que los dirigentes “practiquen una política de olvido a los grandes intereses de la clase”, como decía Fidel y lo peor, se esconden bajo el manto negro de la hipocresía.

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