La muerte de dos presidentes y un acta de independencia

Quiso la suerte, el destino, el karma, o simplemente la casualidad, que en una misma fecha ocurrieran tres hechos trascendentales en la historia de los Estados Unidos, incluso, dos de ellos, en el mismo año.

El 4 de julio de 1776 se lee solemnemente en el estado de Filadelfia la Declaración de Independencia de los Estados Unidos, un texto relevante en él quedaron proclamados dos principios básicos que recogieron posteriormente los grandes textos sobre derechos fundamentales: «libertad e igualdad». Aunque estos principios son bastante cuestionables en el imperio del norte, sobre todo en la actualidad, para la época representaban un paso en la determinación de unidad de las colonias británicas en América.

De acuerdo con ello, los nuevos estados formaron una república, regida por un presidente y una asamblea o congreso, según ellos, elegido ambos por todos los habitantes mayores de edad. Claro, por los blancos solamente, los demás… eran los demás.  Se había instituido, pues, un régimen democrático, fijándose los derechos y deberes de gobernantes y gobernados en una ley fundamental o Constitución.

Thomas Jefferson

Dos de los artífices fundamentales de la Declaración, John Adams y Thomas Jefferson, fueron posteriormente segundo, y tercer presidente de los Estados Unidos respectivamente. Jefferson, abogado de una vasta cultura, fue el autor de la Declaración. A pesar de los principios de libertad e igualdad que él mismo incluyó en el documento, era un ferviente defensor de la esclavitud y el mismo era dueño de esclavos. Fue siempre promotor de la expansión de los Estados Unidos, considerando en especial a Cuba como la adición más interesante que podrían hacer a su sistema de Estado.

Por su parte John Adams, era el padre del también futuro presidente John Quincy Adams, formulante de la tésis conocida en la historia cubana como la política de “la fruta madura”, según la cual Cuba por su cercanía geográfica, debía caer en manos de los EE.UU. Adams, abogado, fue el primer Vicepresidente de los Estados Unidos, sustituyendo luego a George Washington como presidente en 1797, 21 años después de la Declaración de Independencia.

John Adams

El 15 de mayo de 1775, la Convención de Virginia había aprobado una moción con instrucciones para la delegación de Virginia en el Congreso “para proponer a ese respetable estamento a declarar a la Colonias Unidas, estados libres e independientes, exentos de toda lealtad o dependencia hacia la Corona o el Parlamento de Gran Bretaña”.

Una síntesis de la resolución, secundada por John Adams, decía:

Resulta que estas Colonias Unidas son, y de derecho deben ser, Estados libres e independientes, que son absueltos de toda lealtad a la Corona británica y que todas las conexiones políticas entre ellos y el Estado de Gran Bretaña es y debe ser totalmente disuelta.

Posteriormente, a pesar de que la Declaración fue escrita principalmente por Jefferson, Adams ocupó el primer lugar en el debate sobre su aprobación.

En las elecciones de 1796, George Washington rehusó a presentarse para un tercer mandato, por lo que Adams se presenta como candidato por el Partido Federal, resultando electo. Cuatro años más tarde, fue derrotado debido a una mejor organización por parte de los republicanos y a la desunión federalista; también por la desaprobación popular de las Actas de Sedición y Extranjeros y por la popularidad de su oponente, Jefferson, su vicepresidente.

Aunque ambos se distanciaron por algún tiempo, retirándose Adams a la vida privada tras su derrota, después del retiro de Jefferson de la vida pública en 1809 tras dos períodos como Presidente, se reconciliaron. Un amigo común, Benjamin Rush, uno de los firmantes de la Declaración de Independencia que había mantenido correspondencia con ambos, alentó a cada hombre para que llegaran a escribir al otro. Sus cartas son ricas en conocimiento sobre el período y sobre las mentes de los dos presidentes y líderes revolucionarios. La correspondencia duró catorce años, y consta de 158 cartas.

El 4 de julio de 1826, el quincuagésimo aniversario de la aprobación de la Declaración de Independencia, Adams falleció en su casa en Quincy. Dijo claramente: “Es un gran día. Es un buen día.” Sus últimas palabras han sido reportadas como “Thomas Jefferson sobrevive”. Sólo las dos primeras palabras “Thomas Jefferson” fueron claramente inteligibles. Adams no sabía que Jefferson, su compatriota en la búsqueda de la independencia, a continuación gran rival político y más tarde amigo y corresponsal, había muerto unas horas antes que él mismo.

1 comentario

    • frankoaldos el 23 agosto, 2012 a las 6:36
    • Responder

    “Aunque estos principios son bastante cuestionables en el imperio del norte, sobre todo en la actualidad, para la época representaban un paso en la determinación de unidad de las colonias británicas en América.” ¿Podrian, por favor, explicarme porque incluyen estos tipos de comentarios en un articulo tan bien redactado? ¿Cual es el pais en el que estos principios se aplican de una manera poco cuestionable, en Rusia, en China, en Venezuela, en Argentina?

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