Trinidad vs. la Corona Británica

Escudo-Trinidad-banderas-inglesasNota del editor: El siguiente artículo fue publicado originalmente en mi blog Desde la Ciudad Museo del Mar Caribe, pero por lo interesante del tema para la Historia de Cuba, y por nacer como fruto del proceso investigativo de dos artículos publicado en EcuRed, los comparto con los estimados lectores de este blog.

La Villa de Trinidad durante el período colonial siempre fue una presa codiciada por los británicos, quienes planearon en varias ocasiones tomarla por su estratégica ubicación y lo que representaba económica y políticamente para la Isla de Cuba. Estos intentos de ocupación les dio la oportunidad a los criollos e insulares que habitaban la villa de demostrar su lealtad a la monarquía española, hecho que también demostraron durante la defensa de la capital cubana durante el ataque ingles de 1762.

En julio de 1762, un mes después del inicio de la Toma de La Habana por los ingleses, la región envió para la defensa de la capital colonial dos compañías de milicianos compuestas por un total de 300 hombres al mando del comandante Benito Luján, quien a su vez fue designado comandante de las milicias compuesta por personas del interior de Cuba que se encontraban en la capital, estas estaban integradas entre unos 700 y unos 1000 efectivos. Las fuerzas fueron derrotadas al intentar recuperar la loma de La Cabaña, en cuyo acto perdieron cerca 400 hombres, pero lograron en su retirada tomar puntos dominantes en la bahía habanera que le permitieron seguir combatiente hasta la capitulación española. Además, Trinidad había colaborado con el envió hacia La Habana de 500 reses para abastecerla durante el ataque, a la par se construyeron cuatro nuevos fortines para defender la sureña ciudad.

El 3 de septiembre del mismo año llegan a las costas trinitarias una armada británica compuesta por 7 embarcaciones y 2 bongos armados en guerra. Sintiéndose dueños de La Habana los ingleses intentaron desembarcar tropas en dos ocasiones, siendo totalmente rechazados, lo que le imposibilitó extender sus dominios hasta la región central de la Isla. Estas fuerzas navales permanecieron tres días amenazando al puerto de Casilda lo que debilitó psicológicamente al Gobernador interino de la jurisdicción, subteniente Antonio María de la Torre, quien se mostró a favor de los ingleses siendo depuesto inmediatamente por una revuelta popular que, bajo la voz de Viva el Rey y con el apoyo de unos 100 milicianos leales al rey español, depuso al desleal militar y ubicó en su lugar al anterior Teniente Gobernador, Martín Estaban de Aróstegui. A Martín Esteban se le exigió por parte de los sublevados que apoyase con tropas y pertrechos de guerra a los defensores de La Habana, así como reactivar y mejorar el sistema defensivo trinitario y mantener los buques armados en corso.

En una sesión del cabildo, realizada el 9 de octubre, repone al destituido Antonio María de la Torre bajo juramento del lealtad al monarca español.  Si embargo el clamor popular no se soluciona hasta el 30 de noviembre de 1762 cuando es nombrado para el cargo de teniente Gobernador, al teniente Joseph de los Reyes y Mansera. Durante la toma de posesión de Joseph se le comunicaba al gobernado británico de La Habana, Lord Albemarle, quien le había enviado al cabildo trinitario una carta fechada el 21 de septiembre para que se pasaran al blando británico, que Trinidad era leal al Rey de España y que rechazaban todo vínculo con las fuerzas inglesas.

Una vez devuelta la villa habanera a las autoridades hispanas los intentos de ocupar Trinidad cesaron durante varios meses, pero con la designación de esta ciudad como cabecera de la Tenencia de Gobierno de las Cuatro Villas (Trinidad, Sancti Spíritus, Remedios y Villa Clara) en 1795 comenzó una auge económico en la región, hecho que motivo a la corona británica planificar una nueva invasión a Cuba pero esta vez no sería La Habana el lugar de desembarco sino el propio territorio trinitario. El primer intento de desembarco se produjo en 1795, aunque sin mucho escándalo. Por su parte el ataque de 1797 si fue de mayor envergadura, en el buques de guerra desembarcaron sus tropas y azotaron la región, siendo rechazados y tomadas sus banderas, estas serían ubicadas en el escudo no oficial de la ciudad, como símbolo de la victoria sobre la armada británica, escudo que rigió la urbe hasta bien entrada la Revolución Cubana.

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