Diferencias entre el Renacimiento y el Barroco: cómo distinguirlos

El Renacimiento y el Barroco fueron dos movimientos artísticos que se desarrollaron tras acabarse la Edad Media, uno de los períodos más oscuros de la civilización occidental.

En este artículo abordaremos el contexto histórico que fue el causante de estos dos movimientos artísticos, además de explicar en qué se diferencian el Barroco y el Renacimiento y cómo los artistas barrocos pretuvieron diferenciarse de los renacentistas que les habían precedido.

Contexto histórico de estos dos movimientos artísticos

El final de la Edad Media fue el resultado de un gran cambio cultural, político y social en Europa. Pintores, escultores, compositores y otros artistas, mediante su arte, fueron moldeando y reflejando la sociedad en la que vivían, siendo testigos de grandes avances científicos y viendo cómo la humanidad evolucionaba y expandía sus conocimientos.

En 1418, Gutemberg inventó la imprenta, con la cual fue posible producir libros en masa, permitiendo la expansión del conocimiento con mayor facilidad además de favorecer a que hubiera cada vez más personas alfabetizadas. En ese mismo siglo, en 1492, Cristóbal Colón realiza el viaje que más tarde confirmaría el descubrimiento de un nuevo continente para los europeos: América.

Además, en 1543 Nicolás Copérnico publica su obra, De revolutionibus orbium coelestium, en donde expone su teoría heliocéntrica, es decir, que la Tierra giraba alrededor del Sol.

Estos, junto a otros conocimientos, motivaron a la sociedad de la época, e incentivaron la creatividad y las ansias de descubrimientos, considerando como ilimitada la capacidad del ser humano. Sin embargo, no todo fue positivo para Europa. En 1453 Constantinopla, una de las más importantes ciudades del continente, cae en manos de los turcos, suponiendo un duro golpe para toda la Cristiandad.

Todos estos hechos fueron los detonantes de cambios en el pensamiento medieval. Se adquirió una nueva visión acerca del ser humano, tomándose una perspectiva de que todo lo podía y restándole algo de importancia a lo religioso. Esto propició el surgimiento del gran movimiento artístico que fue el Renacimiento, que transcurrió entre los siglos XV y XVI.

El fin del Renacimiento

Este movimiento no duró para siempre. Ya a partir de 1527 el movimiento renacentista empezaba a sufrir altibajos, dado que la visión que se había adquirido sobre el ser humano, idealizada y perfecta, empezaba a resquebrajarse.

Los nuevos regímenes europeos, ante el temor del Islam y la ya casi perpetua lucha contra esta religión, iniciaron medidas de expulsión de musulmanes, especialmente en España.

Esta población había sido un auténtico motor económico, trabajando la tierra, contribuyendo en el saneamiento de las cosechas y siendo un intercambio de conocimientos entre la Cristiandad y los países islámicos. Esto conllevó a una menor producción agrícola en torno al año 1609, la cual implicó hambrunas, enfermedades como la peste y una elevada mortalidad.

La sociedad se volvió pesimista y esto influyó en el propio arte. La idea de que el hombre podía con todo se desvaneció, recuperándose en cierta manera una visión medieval del mundo pero sin prescindir de los avances tecnológicos del siglo anterior.

El mundo católico sufrió un cisma. Lutero, ante los abusos que ejercían las autoridades pontificias, propuso una reforma del cristianismo católico, que evolucionó en la creación del protestantismo. A su vez, ante esta osadía, la cúpula católica inició la Contrarreforma, con la intención de perseguir a aquellos que discrepaban y luchaban contra el poder papal.

El arte se volvió en un arma propagandística contra la herejía, siendo utilizado por el papado para evitar que la población se volviera del bando de paganos y ateos.

El Barroco fue un movimiento artístico que recurrió de nuevo al pensamiento medieval, enfocándose en la religiosidad y las creencias, volviendo a tomar a Dios como centro de todo. Abarcó la totalidad del siglo XVII y principios del XVIII.

Diferencias entre el Renacimiento y el Barroco

Una vez explicados los antecedentes históricos de estos dos movimientos, veamos en profundidad cuáles eran las diferencias entre el Barroco y el Renacimiento en cuanto a la pintura, arquitectura, música y poesía, además de ver en su visión del mundo.

1. Enfoque filosófico

Durante el Renacimiento se desarrolla el humanismo, un movimiento que toma como foco de atención al propio ser humano, es decir, adquiere una visión antropocéntrica.

Se revaloriza la cultura clásica, considerándola como la cúspide de la perfección de la civilización occidental. Además, surge un movimiento crítico que defiende el uso de la razón para acercarse a la verdad; es por ello que el Renacimiento fue un momento de grandes avances científicos, aunque no se abandonó la religión por completo.

Se revaloran ideas que ya estaban presentes durante la Edad Media, como son la belleza y el amor, pero adquiriendo una perspectiva más cercana a la grecolatinas, abordando la simetría y la homogeneidad como las formas terrenales para acercarse a la perfección, una idea abstracta y metafísica.

El Barroco opta por centrarse en los contextos cotidianos, en los elementos del día a día. Comprende que el ser humano no es perfecto y pretende encontrar la belleza en ello.

Los artistas y pensadores pertenecientes a esta época intentan superar al período anterior mediante la originalidad. Muchos artistas barrocos consideraban que en cierta manera el movimiento renacentista se había quedado rápidamente desfasado, limitándose a imitarse a sí mismo y ser una réplica del arte clásico.

2. Arquitectura

Los edificios renacentistas se dividen en secciones. Estas partes se basan en el arte grecolatino, en el que todo seguía un orden y se mostraba con una claridad homogénea.

La arquitectura renacentista no pretende que el observador se fije en una parte concreta de la estructura, dado que la mayor parte del edificio es idéntico, sin detalles que resalten una sección por encima de las demás. Así pues, los renacentistas pretendían hacer que sus edificios fueran lo más simétricos posible, predominando los elementos horizontales frente a los verticales, inspirándose de la arquitectura de los templos de la antigua Grecia y Roma.

Entre los elementos distintivos de la arquitectura renacentista se encuentran el arco de medio punto, la bóveda de cañón y la cúpula semiesférica.

Algunos ejemplos de edificios construidos durante el Renacimiento son la famosa catedral de Santa María de las Flores de Florencia, la Iglesia de Santa María Novella, el palacio de Carlos V en Granada y la catedral de Jaén.

En cambio, la arquitectura propia del Barroco es menos clara. Se trata todo como si fuera un continuo, pero no está dividido en partes claras e iguales, sino que se incorporan detalles que pudieran parecer que se está ante una estructura un tanto caótica.

Las fachadas barrocas suelen tener elementos que se concentran de forma muy rica y llamativa, como lo son columnas, arcos, estatuas, bajo y altorrelieve y paredes curvas.

Algunos ejemplos de edificios barrocos son el Palacio Real de Madrid, la catedral de Santiago de Compostela, el palacio de Versalles y la basílica de San Pedro.

3. Pintura

Durante el Renacimiento surgieron innumerables escuelas de pintura, las cuales, pese a sus divergencias, se influyeron mutuamente.

La pintura renacentista mejora la perspectiva en comparación con el arte medieval. Se representa con gran detalle la anatomía humana, gracias a la mejora de las técnicas pictóricas y el uso de un nuevo estilo de pintura: el óleo. Se pretende representar de la forma más realista, pero idealizada y simétrica, al hombre y su entorno.

El Quattrocento fue el momento de éxito de grandes pintores como Masaccio, quien es considerado el primero en aplicar en la pintura las leyes de la perspectiva científica y un nuevo concepto de expresividad. Su obra fue revolucionaria, especialmente por su uso de la luz. Durante el Cinquecento surgieron los grandes del Renacimiento: Leonardo da Vinci, Michelangelo y Rafael.

Es de todos conocido el famoso hombre de Vitruvio de da Vinci, una representación muy fidedigna de la anatomía humana, además de su archiconocida obra la Gioconda. La obra de Rafael es considerada la pintura estereotípica del Renacimiento, por su perfección, uso de la perspectiva y el color. Por otro lado, las figuras en la pintura renacentista se caracterizan por su dinamismo, mucho color y grandilocuencia.

En España tenemos a el Greco, cuya obra representa la combinación de los conocimientos bizantinos adquiridos en su juventud junto con las tendencias renacentistas. Sus figuras son muy expresivas, alargadas y un tanto umbrías. Pese a que se le considera renacentista, su obra está a un pie del Barroco.

En cambio, el pintor barroco plasma la realidad tal como la ve y siente, con sus límites, posturas violentas, composiciones diagonales. Se enfoca en el ser humano individual. El arte se hace menos distante del público.

La iglesia utiliza la pintura para mandar un mensaje menos distante y grandilocuente, que había sido la norma durante el Renacimiento.

Caravaggio es uno de los representantes del Barroco. Su obra es más humana, sin recurrir demasiado a la solemnidad. El drama está muy acentuado, mostrando un realismo psicológico.

Diego Velázquez, pintor de Felipe IV, pintó grandes obras como la Rendición de Breda, el retrato del Papa Inocencio VII. Sus dos últimas obras maestras son las Meninas y las Hiladeras, con una gran cantidad de personajes puestos a diferentes distancias del frente.

Estos pintores muestran entornos con claroscuros, personas realistas, con sus puntos fuertes y débiles. Los barrocos no tenían reparo alguno en mostrar la palidez o los signos de enfermedad de algunos de sus mecenas.

4. Música y poesía

La música renacentista se caracteriza por su textura polifónica, siguiendo las leyes del contrapunto, y con cierto legado procedente del canto gregoriano.

En el ámbito eclesiástico se encuentran la misa y el motete, mientras que en ámbitos más profanos se encuentran los villancicos, el madrigal y la chanson. De entre los compositores más conocidos de este período se encuentran Orlando di Lasso, Josquin des Prés, Palestrina y Tomás Luis de Victoria.

La poesía del Renacimiento sigue el estilo propio de la lírica del cancionero, hablándose de aspectos tales como el amor, la belleza en lo divino y en cierta medida aspectos mitológicos recuperados de las civilizaciones clásicas. Grandes poetas renacentistas fueron Fray Luis de León, Garcilaso de la Vega y Petrarca.

La música barroca dio a la humanidad uno de los grandes géneros musicales: la ópera. Es el período en el que tradicionalmente se relaciona con lo que hoy en día entendemos por música clásica, además de los períodos posteriores.

Durante el Barroco aparece la tonalidad y el uso del bajo continuo, además de surgir la sonata y el concierto.

Grandes músicos de este período fueron Georg Friedrich Händel, Antonio Vivaldi y el compositor cuya muerte puso fin al Barroco, Johann Sebastian Bach.

La poesía barroca aborda temas como el desengaño, el asco por seguir viviendo, la desesperación, los temas amorosos o el inconformismo, con toques de aceptación de que realmente el ser humano difícilmente puede tener éxito y solo le cabe esperar a la muerte como inevitable final. Se trata de una poesía muy recargada, que pretende excitar la sensibilidad y la inteligencia. Los escritores barrocos buscan la originalidad y la sorpresa.

Algunos poteras relevantes del Barroco fueron Luís de Góngora, Lope de Vega y Sor Juana Inés de la Cruz.

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